Traducido por: Tres Daos para la web Catharis y Biblio Panda.
Capítulo 69
Capítulo 69
[TL/N: Nice ( ͡° ͜ʖ ͡°)]
El aroma maduro de una mujer llegó hasta su nariz.
Era la primera vez que una mujer se inclinaba tan cerca de él así.
Zeon preguntó, esforzándose por mantener la compostura.
—¿Conoces al viejo Klexi?
—¿Que si lo conozco? Me muero por atraparlo y matarlo.
—¿Es tan grave?
—Si pudiera, lo haría.
La mirada de Yoo Se-hee se volvió fría.
La actitud juguetona que había tenido momentos antes mientras molestaba a los comerciantes no se encontraba por ningún lado.
Si Zeon hubiera sido una persona común, quizás no habría podido respirar bien bajo su abrumadora presencia.
Afortunadamente, Zeon no era una persona común, y no era lo suficientemente débil como para dejarse abrumar por semejante mirada.
Yoo Se-hee también se dio cuenta de que Zeon no era una persona común.
Sobre todo, sabía que Klexi nunca le daría su preciada tarjeta a cualquiera.
—¿Cómo conociste a Klexi?
—¿Me creerías si te dijera que fue una coincidencia?
—Parece que no tienes intención de decírmelo.
—Entonces tú tampoco lo crees.
—No es que no te crea a ti, es que no le creo a Klexi. No hay manera de que le dé su preciada tarjeta a alguien que conoció por casualidad.
—Ciertamente parece sospechoso.
—Tú no pareces menos sospechoso.
—¿Yo?
Zeon puso una expresión de injusticia.
Yoo Se-hee escudriñó cuidadosamente el rostro de Zeon.
Tenía que admitir al menos una cosa.
Eso era que no podía leer sus pensamientos solo con mirar su rostro.
Significaba que Zeon era minucioso para ocultarse.
Quizás podría averiguarlo si usaba sus habilidades únicas, pero no quería llegar tan lejos.
Sus habilidades eran formidables, pero las repercusiones de usarlas no eran para subestimarse.
Si había venido con una recomendación de Klexi, probablemente no era alguien que causara problemas en el Mercado Goblin.
—¿Cómo te llamas?
—Es Zeon.
—¿Dónde vives?
—¿Me estás investigando ahora?
—¡Sí! ¿No vas a responder?
—Vivo en el hormiguero.
—¿Shinchon?
—¡Sí!
—Entonces supongo que nos veremos a menudo. Está bien, ya puedes irte.
Yoo Se-hee agitó la mano como espantando una mosca.
Zeon le dijo, inclinando ligeramente la cabeza.
—Bueno, entonces…
Yoo Se-hee observó cómo Zeon desaparecía entre la multitud con una mirada penetrante.
El León Negro habló en voz baja.
—¿Lo seguimos?
—¡No! Klexi probablemente ya ha puesto a alguien con él. Solo necesitamos compartir información, así que no hay necesidad de desperdiar valioso personal.
—Entendido.
El León Negro asintió.
Sabía tanto sobre Klexi como Yoo Se-hee.
Klexi era extremadamente meticuloso y tenaz.
Yoo Se-hee dio un paso adelante.
—El ambiente alrededor de la colonia ha estado caótico últimamente. Escuché que una manada de Lobos de Fuego atacó un autobús blindado hace unos días.
—¡Sí! Hordas de monstruos aparecen cada vez más cerca de Neo Seúl. Parece que los rumores sobre el debilitamiento del campo antimagia de Neo Seúl son ciertos.
Lo que diferenciaba a Neo Seúl de otras colonias era la presencia de un campo antimagia.
Por alguna razón, Neo Seúl poseía una poderosa energía presente que mantenía a los monstruos a raya y evitaba que se acercaran.
Gracias a esto, los humanos podían escapar de la amenaza de los monstruos y desarrollar Neo Seúl.
Neo Seúl amplificaba el campo antimagia en barreras mágicas, mejorando su efectividad.
El alcance de este campo antimagia reforzado superaba las decenas de kilómetros.
Gracias a esto, no solo Neo Seúl, sino también los barrios marginales podían estar a salvo de la amenaza de los monstruos.
La humanidad pudo ganar tiempo y desarrollar ciudades como ahora gracias al campo antimagia. Sin embargo, por alguna razón, el campo antimagia de Neo Seúl se estaba debilitando gradualmente.
Como evidencia, la gente oía que los monstruos aparecían gradualmente más cerca de Neo Seúl.
En el pasado, esto habría sido inimaginable.
Para cazar monstruos, los equipos tenían que ir lejos de Neo Seúl. Pero ahora, los monstruos eran visibles no lejos de Neo Seúl.
La noción de que los monstruos temían acercarse a Neo Seúl se había convertido en cosa del pasado.
Yoo Se-hee miró más allá de los imponentes rascacielos, más allá del muro masivo, donde residían los gobernantes de Neo Seúl.
—¿Qué demonios están haciendo allí dentro que está causando el debilitamiento del campo antimagia de Neo Seúl? ¿Acaso ya olvidaron las lecciones de aquel día?
Su voz estaba llena de profunda preocupación.
***
Zeon salió del Mercado Goblin y caminó por Yeonnam-ro.
Encontrarse con Yoo Se-hee, la dueña del Mercado Goblin, superó sus expectativas.
Zeon pensó que Yoo Se-hee era increíblemente fuerte.
—Desató magia de relámpago en un instante.
Normalmente, lanzar magia requería algo de tiempo de preparación.
La magia era esencialmente la manifestación de pensamientos.
Traer lo que se imaginaba en la mente a la realidad era la esencia de la magia.
Por lo general, tomaba tiempo manifestar los pensamientos en la realidad.
Aquellos con talento excepcional podrían tener un tiempo muy corto, pero para otros, inevitablemente tomaba más tiempo.
Sin embargo, Yoo Se-hee no parecía tener ese intervalo de tiempo.
Lo que hizo fue invocar un relámpago instantáneamente en la realidad, y además, solo con la fuerza suficiente para empujar a Theo y Brixton hacia atrás sin lastimarlos.
El solo hecho de que hubiera desatado la magia de relámpago más destructiva sin causar daño a ninguno de los dos hablaba mucho de su increíble talento.
Aunque no sabía el rango de Yoo Se-hee, sin duda era al menos de rango B o superior.
Con ese nivel de poder, difícilmente habría alguien en este barrio marginal que pudiera oponérsele.
Lo más impresionante era el León Negro que la acompañaba.
El León Negro irradiaba un aura tan intensa que hizo que Zeon se estremeciera ligeramente.
La abrumadora energía llenaba su cuerpo hasta el punto de desbordarse naturalmente hacia el exterior.
Era la primera vez que Zeon veía a un Despertado de Artes Marciales tan poderoso en los barrios marginales.
El León Negro sutilmente le recordó a Zeon, que había subestimado un poco los barrios marginales, que tuviera cuidado.
Eso por sí solo era un logro suficiente.
Zeon pensó que había tomado la decisión correcta al visitar el Mercado Goblin.
Creía que, al continuar usando el Mercado Goblin, podría comprender adecuadamente la situación en los barrios marginales.
—¡Haa!
Zeon regresó a casa y se quitó la túnica que llevaba puesta.
Su hogar seguía vacío.
Aparte de la cama y el sofá, no había nada más.
El foco parpadeaba inquieto.
Era porque el suministro eléctrico era inestable. Pero una vez que llegara el pequeño generador de maná, la situación cambiaría.
Poder suministrar energía de forma independiente permitiría usar varios dispositivos, no solo las luces.
En cierto modo, significaba disfrutar de una civilización adecuada a partir de ese momento.
Zeon se sentó en el sofá, esperando la entrega del generador de maná.
El comerciante había dicho que lo enviaría hoy, así que debería llegar pronto.
Entonces sucedió.
¡Boom!
Con una tremenda explosión, el edificio se sacudió como si fuera a derrumbarse en cualquier momento. Los vidrios de las ventanas se hicieron añicos y volaron hacia el interior de la casa.
Zeon frunció el ceño y se levantó de su asiento.
A través de la ventana rota, vio la intersección exterior en ruinas.
En medio de la intersección, un camión estaba en llamas.
Claramente era el resultado de un ataque.
Incidentes como este eran comunes en esta área, así que Zeon trató de no prestarle mucha atención. Pero tan pronto como vio el patrón en el camión destrozado, no pudo evitarlo.
El camión llevaba el símbolo de un duende.
El símbolo del duende era el símbolo del Mercado Goblin.
Significaba que un vehículo de transporte del Mercado Goblin había sido atacado.
—¿Y si el vehículo…?
Zeon sintió un mal presentimiento.
Saltó por la ventana sin dudarlo.
Su apartamento estaba en el decimoctavo piso. Aun así, saltó sin un momento de vacilación.
Justo cuando el cuerpo de Zeon se acercaba al suelo a una velocidad aterradora…
La arena acumulada a un lado de la calle se disparó como un pilar, atrapando suavemente su cuerpo.
El impacto se amortiguó usando la arena. Pero no había nadie para presenciar esto.
Todos en la calle estaban demasiado ocupados viendo el vehículo en llamas para notarlo.
Zeon se abrió paso apresuradamente entre la multitud y se acercó al vehículo.
Dentro del vehículo ardían llamas feroces, lo que dificultaba que la gente se acercara.
Sus rostros estaban llenos de codicia.
—¡Maldición! Debe haber cosas valiosas ahí dentro, ¿verdad?
—Si el fuego se debilitara un poco.
No tenían intención de extinguir las llamas que envolvían el vehículo.
Solo les preocupaba cómo acercarse lo suficiente para robar lo que hubiera dentro.
Nadie los maldecía.
Era la naturaleza misma de los barrios marginales.
Zeon apartó a esas personas y se acercó al vehículo.
Las intensas llamas envolvieron su cuerpo, pero no tuvieron efecto en él.
Zeon finalmente llegó al frente del vehículo.
Lo primero que revisó fue el asiento del conductor.
Dos cuerpos ya se derretían en los asientos del conductor y del acompañante.
Uno de ellos era el comerciante del Mercado Goblin con quien Zeon había tratado.
Una larga herida cortante era claramente visible en el cuello del comerciante.
Era evidente que los habían matado antes de que el vehículo explotara.
Zeon frunció el ceño y regresó al compartimento de carga.
La puerta del compartimento de carga estaba abierta de par en par, arrojando llamas feroces. Aunque su visión estaba oscurecida por las llamas y el humo, Zeon vio claramente que el compartimento de carga estaba vacío.
—¡Ha!
Zeon suspiró profundamente.
Estaba claro que el generador de maná que debía recibir había sido robado.
Con el comerciante muerto, no había posibilidad de recibir compensación por su pérdida.
—¿Qué clase de desgraciados se atreven a…?
Su expresión se volvió afilada.
Quería vivir en paz si era posible. Por eso trató de pasar por alto incidentes menores.
Pero el robo de su generador de maná no era algo que pudiera pasar por alto fácilmente.
Tenía que encontrar y castigar a los atacantes y recuperar el generador de maná.
Ante todo, era urgente identificar a los atacantes que habían robado el generador de maná.
Zeon examinó el área alrededor del vehículo en llamas.
No muy lejos, encontró un trozo de escombros metálicos.
Claramente no era parte del vehículo.
La superficie de los escombros metálicos, chamuscada por el fuego, llevaba la inscripción «FB130―». Aunque el resto no era visible, esto por sí solo era una pista suficiente.
Alguien había atacado el vehículo, matado al comerciante y su séquito, robado el generador de maná y luego destruido el vehículo en una explosión para borrar toda evidencia.
Incluso si el Mercado Goblin hiciera una investigación, nadie supondría que el generador de maná fue robado; simplemente pensarían que se quemó junto con el vehículo.
Afortunadamente, Zeon llegó antes de que las llamas consumieran por completo el vehículo de transporte; de lo contrario, la verdad habría sido completamente devorada por el fuego.
Zeon se apartó de las llamas y siguió adelante.
No tenía sentido preguntar a las personas cegadas por la codicia.
Zeon sabía que tenía que preguntar a la gente del fondo de esta calle sobre lo que estaba sucediendo.
Afortunadamente, los conocía bien.
Zeon se dirigió hacia las partes sombrías de la calle.
A simple vista, parecía caótico, pero incluso aquí había direcciones.
Sin embargo, el método de asignar direcciones era diferente, lo que dificultaba encontrarlas para quienes no estaban familiarizados con el área.
Zeon navegó por su memoria mientras caminaba.
Después de pasar por varios callejones, llegó a un almacén en la planta baja de un gran edificio.
Zeon abrió la puerta del almacén sin dudar y entró.
—¿Qué carajo?
—¿Quién demonios entra sin permiso?
Hubo una respuesta brusca y áspera.
Dentro del almacén, había hombres sentados alrededor, emanando una atmósfera tensa.
Expresaron hostilidad hacia el intruso no invitado. Sin embargo, tan pronto como vieron el rostro de Zeon, la hostilidad desapareció al instante.
—¡Keuk!
—¿Tú?
Sus rostros se pusieron pálidos.
El almacén era la guarida de la Calavera Roja.
Los que palidecieron al ver a Zeon no eran otros que Jo Sang-hyuk y sus subordinados.
Jo Sang-hyuk, el líder de la Calavera Roja, tartamudeó.
—Eh, ¿por qué está usted aquí, señor? Les dije a todos mis muchachos, no creo que hayamos hecho nada malo…
Zeon le dijo a Jo Sang-hyuk.
—Tengo algo que preguntar. ¿Tienes un momento?
—Por supuesto.
Jo Sang-hyuk asintió con la cabeza a la velocidad del rayo.
Comunidad
Comparte tus pensamientos, reacciona al último capítulo o responde a otros lectores.
Los comentarios reflexivos hacen que esta página sea más útil para todos.
Mantén la ayuda y mantente en el tema.
La traduccion es del ingles al espanol, son varios lo que revisan los capitulos asi que puede que algunos nombres se cambien, para notificar sobre esto hacerlo en el discord:https://discord.com/invite/G5dyVECCym
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!