Traducido por: Tres Daos para la web Catharis y Biblio Panda.
Capítulo 352
[Corrector – Dios Demonio]
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Capítulo 352
Zeon rechazó de plano la oferta de Johan de negociar.
Podrían haber llegado a un acuerdo —cada lado cediendo un poco. De esa manera, podrían mantener una paz frágil y vivir con cierta comodidad.
Pero Zeon sabía mejor que nadie: la paz conseguida así nunca duraba.
Esta pelea no era algo que Zeon hubiera querido.
Tampoco la había iniciado él.
Habían sido Johan y Dongdaemun quienes pusieron este conflicto en movimiento.
Lo que significaba que también debían asumir las consecuencias de la pelea.
No habría un final ambiguo, ni se barrería debajo de la alfombra. El resultado tenía que ser algo tan concreto y justificable que nadie pudiera cuestionarlo.
En una era donde matas o te matan, la rendición de cuentas no era un concepto elevado.
Era tu vida.
No existía eso de salir ileso después de toda esta carnicería.
Johan se mordió el labio con suficiente fuerza como para sacarse sangre y habló.
—Así que vamos hasta el final, ¿eh? Tú tampoco vas a salir bien parado de esto.
—Probablemente no.
—¿Y estás bien con eso?
—Cuando peleas, la carne se desgarra, los músculos se rompen, los huesos se quiebran, la sangre vuela… ¿acaso no es así como son las cosas?
Últimamente, Zeon rara vez sufría heridas, pero en sus primeros días como Despertado había tenido que luchar por su vida a diario.
Ninguno de los seres que enfrentó en el desierto era más débil que él.
Luchaba a diario a través de lesiones brutales, solo para sanar y volver a hacerlo.
Si no fuera por su habilidad de superregeneración, Zeon habría muerto, varias veces.
Para él, lastimarse o sentir dolor no era un problema.
Era algo natural.
Así era el combate para Zeon.
Infligir daño mientras lo soportaba él mismo, hasta que el enemigo estuviera sometido o muerto.
Johan era lo opuesto.
Desde que construyó su reino personal dentro de Dongdaemun, nunca había peleado directamente.
Siempre había otros dispuestos a luchar por él. ¿Por qué ensuciarse las manos como un bárbaro?
Naturalmente, nunca había sangrado como Zeon, nunca había estado al borde de la muerte.
Así que, cuando todas sus protecciones le fueron arrancadas, no pudo ocultar su confusión.
Todavía le quedaban subordinados.
Su mano derecha, Joshua, estaba vivo, y un puñado de élites de Dongdaemun seguían con vida.
Pero esperar que detuvieran a Zeon era una ilusión.
Incluso las fuerzas superiores de Dongdaemun —paladines, inquisidores y Santos Oscuros— habían sido aniquiladas.
Creer que lo que quedaba podía derrotar a Zeon era pura fantasía.
Johan se humedeció los labios, con la garganta seca, y preguntó:
—¿De verdad quieres llegar hasta el final?
—¿No era esa tu intención cuando irrumpiste en Sinchon?
—Hah… Eres realmente Satanás encarnado. Un negador de la divina providencia, arrastrando a todos a los pozos del infierno. Por tu culpa, la gente de Sinchon nunca escapará de la maldición.
—Hablas demasiado. ¿Por qué tantas palabras de repente?
—¡Bien! Que así sea. Veamos esto hasta el final, Zeon.
Johan desechó su vacilación.
Incontables ojos lo estaban observando.
Si retrocedía aquí, su reputación se desplomaría, y la autoridad de la Iglesia caería con ella.
Si eso sucedía, nadie volvería a temer a Dongdaemun.
Johan entendía lo vacía y patética que podía ser la caída de una religión que había perdido su reverencia y miedo.
Comenzó a caminar hacia Zeon.
Ahora, no se veía miedo ni duda en sus ojos.
Una vez que aceptó la muerte, una extraña calma se asentó dentro de él.
Su oponente era un Mago de Arena, alguien con poderes que desafiaban la lógica.
Pero Johan tenía sus propias habilidades.
Se lanzó una serie de mejoras.
Sus huesos calcáreos se endurecieron como el acero, sus músculos sin vida recuperaron elasticidad.
¡CRACK!
Su espalda encorvada se enderezó, sus hombros se ensancharon.
Las arrugas desaparecieron de su rostro, y sus ojos, una vez nublados, brillaron con una luz feroz.
En un instante, Johan pareció décadas más joven.
Sus músculos rebosaban poder explosivo, y su energía interna se agitaba, buscando liberación.
Al desafiar el orden natural, Johan había obtenido un poder inmenso. Pero el costo era igual de grande.
Fragmentos de su vida se desprendían.
Solo quemando su fuerza vital podía esperar enfrentarse a Zeon.
Johan eligió no pensar en lo que vendría después.
Si perdía contra Zeon, no habría “después”.
Ganara o perdiera, esta pelea tenía que terminar aquí.
Caminó hacia Zeon.
No había temblor en sus ojos, ni contracción en sus músculos.
Con los ojos entornados, Johan se movía como un hombre iluminado por la luz divina. El aura que emanaba de su cuerpo creaba un resplandor radiante.
A ojos comunes, parecía sagrado.
Johan murmuró:
—Dios camina conmigo. ¡Juicio Divino!
¡RELÁMPAGO!
De repente, un haz de luz cayó del cielo despejado.
Golpeó directamente sobre la cabeza de Zeon.
¡BOOM!
Zeon apenas lo esquivó.
Donde cayó la luz, se formó un cráter sin fondo.
Su poder destructivo era inmenso.
Johan señaló a Zeon de nuevo en silencio. Otro haz de luz se estrelló contra el suelo.
Esta vez, Zeon levantó un escudo de arena sobre su cabeza para bloquearlo.
¡BOOM!
Con una explosión, Zeon salió despedido hacia atrás.
La arena que recibió el golpe se volvió negra y se desintegró en cenizas.
Si el escudo no le hubiera dado tiempo, Zeon habría sufrido heridas graves.
Johan señaló de nuevo.
Cada vez que lo hacía, la luz llovía del cielo.
—¡Esta es la ira de Dios, Satanás!
La voz de Johan retumbó por las calles.
—Ira de Dios, ni madres.
Zeon sonrió con ironía y agitó la mano. La arena a sus pies se convirtió en serpientes y se lanzó contra Johan.
Víboras de Arena, una de las habilidades de Zeon.
Decenas de serpientes de arena mostraron sus colmillos, listas para morder.
Pero justo antes de que pudieran morder, el cuerpo de Johan irradió una luz sagrada.
¡FSSHH!
La luz desintegró a las Víboras de Arena y se precipitó hacia Zeon.
—¡Ugh!
En el instante en que la luz tocó su mano, Zeon sintió un dolor abrasador.
Su piel se quemó, ampollas supuraron.
Si hubiera durado un momento más, sus músculos podrían haberse incinerado.
Johan se acercó y dijo:
—¿Ves ahora? Esta es la prueba de que Dios existe. Esta luz es poder divino, ningún humano puede resistirla.
—Poder divino, ni madres también.
—¿Sigues negando a Dios? ¡Juicio Divino!
Otro haz de luz descendió.
Zeon lo esquivó con Paso de Arena.
¡BOOM!
Otro cráter se abrió en el suelo.
Para los espectadores, realmente parecía una furia divina cayendo sobre Zeon.
Pero Zeon sabía la verdad.
Esto no era la ira de Dios.
Sus ojos habían estado fijos en el cuello de Johan desde hacía un rato.
Específicamente, en el colgante de cruz que llevaba.
Cada vez que Johan se movía o hablaba, la cruz brillaba.
—Un artefacto.
Era la primera vez que Zeon veía uno con forma de cruz, pero la forma no importaba.
Lo que importaba era que el colgante respondía a la voluntad de Johan y atacaba a Zeon.
¡BOOM! ¡BOOM! ¡CRACK!
La luz caía sin descanso sobre la posición de Zeon.
No tenía tiempo para descansar, moviéndose constantemente.
Pero ni siquiera Zeon podía esquivar para siempre.
¡CRAAACK!
—¡Guh!
Finalmente, recibió un golpe directo.
Salió volando decenas de metros, estrellándose contra un muro.
El impacto lo hizo añicos, enterrándolo entre los escombros.
Johan extendió los brazos hacia los habitantes del barrio pobre y gritó:
—¿Vieron? Este es el poder de Dios. Nadie puede escapar de Su ira. Crean en Dios. Crean en mí. Aquellos que no lo hagan enfrentarán el Juicio Divino.
—Ohhh…
—¿Entonces Dios realmente existe?
Los habitantes del barrio bajo temblaban.
Para ellos, la exhibición de Johan parecía un milagro de poder divino.
Pero entonces…
—Eso no es la ira divina. Y tampoco es el poder de Dios.
Zeon emergió de los escombros, sacudiéndose los restos.
La ira torció el rostro de Johan.
—¡¿Todavía lo niegas—?!
—La verdadera ira divina no es tan mezquina. El verdadero poder divino no es tan débil. Dios no se manifestaría a través de algo tan patético como tú.
Su cabello chamuscado recuperó su brillo, y la piel quemada se regeneró en momentos.
Gracias al poder de la superregeneración.
Aunque era un Mago de Arena, Zeon podía usar habilidades de fuego libremente gracias al Guantelete Ígneo, y además poseía poderes regenerativos.
Johan no era diferente.
Era un potenciador, pero la cruz que llevaba le permitía desatar misteriosas habilidades de ataque.
No era Dios.
No se comunicaba con uno.
Era solo un Despertado usando un artefacto extraño.
Era humano, igual que Zeon.
Y Zeon no tenía intención de perder ante otro humano.
Convocó Soldados de Arena.
Docenas se formaron a su alrededor como una guardia de honor.
Al ver esto, Johan gritó:
—¡Juicio Divino!
¡RELÁMPAGO!
Otro haz de luz cayó.
Pero esta vez Zeon no lo esquivó lastimosamente.
¡BOOM!
La luz explotó… sobre un Soldado de Arena.
El soldado desapareció sin dejar rastro, pero Zeon permaneció ileso.
—¡Maldito seas! ¡Juicio Divino!
Johan chilló y llamó a otro.
De nuevo, golpeó a un Soldado de Arena cercano, no a Zeon.
Los ojos de Johan temblaron.
No podía comprender lo que veía.
Zeon sonrió con frialdad.
Si esto fuera realmente la ira divina, un truco tan simple no funcionaría.
El hecho de que el ataque no pudiera distinguir entre Zeon y sus clones de arena demostraba que no era divino en absoluto.
Johan desató ola tras ola de “Juicio Divino”.
¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM!
Luz cegadora. Explosiones. Soldados de Arena aniquilados uno tras otro.
Pero Zeon permanecía intacto.
Los soldados servían como pararrayos, absorbiendo el castigo.
Gracias a ellos, Zeon se mantuvo ileso frente a Johan.
Ahora estaban tan cerca que podían sentir el aliento del otro.
Cada movimiento de las cejas, cada inhalación, claramente visibles.
Zeon vio el temblor en Johan.
Sus ojos se agitaban, su corazón retumbaba, su respiración se volvía entrecortada.
Un hombre que hubiera sobrevivido a innumerables dificultades no se dejaría quebrantar tan visiblemente por el fracaso.
Johan claramente había vivido una vida de protección, una flor en un invernadero.
Zeon, por otro lado, era una maleza salvaje crecida en un duro desierto.
Eran fundamentalmente diferentes.
Y ambos lo sabían.
Por eso Johan retrocedió, dejando aflorar su miedo.
Los labios de Zeon se curvaron en una sonrisa.
Fría como el hielo. Penetrante como la escarcha.
En el momento en que Johan la vio, un escalofrío le recorrió la espalda.
—Si realmente escuchaste la voz de Dios, si realmente empuñas poder divino, entonces veamos si sobrevives a esto.
—¿Qué…?
—Mezcladora de Arena.
De repente, la arena bajo los pies de Johan comenzó a girar violentamente.
Toda la arena esparcida por la calle fue succionada y giraba como una licuadora.
—¡No… ¡¡No!!
¡GRRRRRRRRK!
El grito desesperado de Johan fue tragado por la arena rugiente.
[Corrector – Dios Demonio]
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La traduccion es del ingles al espanol, son varios lo que revisan los capitulos asi que puede que algunos nombres se cambien, para notificar sobre esto hacerlo en el discord:https://discord.com/invite/G5dyVECCym
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