Close
   Close
   Close

Arenomante del Desierto Abrasador - Capítulo 318

Traducido por: Tres Daos para la web Catharis y Biblio Panda.

Capítulo 318

[Corrector – Dios Demonio]

Capítulo 318

Romina se sobresaltó brevemente…

Pero rápidamente recuperó la compostura y habló con expresión serena.

—No tengo idea de qué estás hablando.

—¿Cuánto tiempo llevas en Neo Seoul?

—No sé qué tonterías estás diciendo.

—Oh, vamos. Ambos sabemos la verdad.

—Si vas a seguir parloteando, me voy.

—Todavía no has respondido mi pregunta.

Zeon se interpuso casualmente frente a ella, bloqueándole el paso.

El rostro de Romina se endureció.

—…Qué decepcionante.

—¿El qué?

—¿El famoso Mago de Arena buscando pelea con una elfa común? ¿No te da vergüenza?

—No eres una elfa común.

Zeon sonrió con suficiencia.

Romina, por su parte, se quedó completamente inexpresiva, como si llevara una máscara.

—Nunca imaginé que el Clan de los Cinco Venenos tuviera hijos con elfos. Más sorprendente aún… que uno de ellos haya vivido en Neo Seoul durante tanto tiempo.

—Haa…

Romina soltó un suave suspiro y bajó la cabeza.

Cuando levantó la mirada de nuevo, toda su actitud había cambiado:

Su mirada, su expresión, su presencia… todo.

—Tenías que arruinarlo todo.

—¿Entonces admites que eres miembro del Clan de los Cinco Venenos?

—No hay nada que admitir. Es la verdad.

—Como esperaba.

—Pero te equivocas en una cosa.

—¿Oh? ¿Y qué es eso?

—No me importa su legado ni su venganza.

—¿De verdad? Me cuesta creerlo.

—Mi madre fue capturada y obligada a tenerme por el Clan de los Cinco Venenos.

La voz de Romina era inquietantemente calmada.

—Si no los hubieras exterminado tú, lo habría hecho yo misma algún día.

—¿Así que por eso usaste a Eli para criar los Gu?

—Era estúpida, fácil de manipular.

Una sonrisa se asomó a sus labios.

—Gracias a ella, no tuve problemas para reunirlos y criarlos.

—Tsk.

Zeon chasqueó la lengua.

Así que era ella.

Había sido Romina quien le había presentado a Eli la existencia de los Gu.

Eli siempre había estado obsesionada con el poder; convencerla había sido fácil.

Romina le había susurrado al oído, alimentando sus ambiciones, enfatizando la necesidad de los Gu…

Hasta que, finalmente, Eli le ordenó criarlos.

A partir de ese momento, todo había ido sobre ruedas.

Usando el nombre de Eli, había adquirido esclavos…

Y esos esclavos habían sido arrojados a los nidos de Gu como alimento.

Incontables personas habían muerto.

Pero Romina no sentía culpa.

Su madre había sido brutalizada por el Clan de los Cinco Venenos.

El mundo pertenecía a los fuertes…

Y los fuertes imponían las reglas.

Para ella, el sufrimiento de los débiles no era un crimen.

Era natural.

Era una semielfa.

No una semielfa cualquiera…

Una semielfa que había heredado el legado del Clan de los Cinco Venenos.

Estaba destinada a gobernar.

¿Y qué si había matado a algunas personas usando a Eli?

No estaba mal.

Era simplemente su derecho.

Romina habló.

—Déjame ir. Olvidaré mi rencor contra ti.

—…¿Rencor?

—Masacraste a todo mi clan, ¿no?

—¿Y qué? Los abandonaste cuando eras una niña y viniste a Neo Seoul.

—Eso no importa. Seguían siendo mi gente.

Zeon soltó una risa desdeñosa.

—Eres increíble. Retuerces las cosas como te place.

—Basta de charla. Respóndeme: ¿qué vas a hacer?

—Entrega el recipiente que llevas a la espalda y te dejaré ir.

—Eso no va a pasar.

La voz de Romina fue firme.

Los ojos de Zeon se volvieron fríos.

—Así que ese es el verdadero Gu, ¿verdad? Los auténticos, no los descartes que has estado usando.

—Así es.

Romina sonrió, con los ojos brillantes.

—Los que solté antes eran solo prototipos. Experimentos fallidos.

—¿Y estos?

—Estos son perfectos.

—Con ellos, nada en este mundo podrá detenerme.

—…¿A cuántas personas planeas matar? Necesitarás innumerables vidas para criarlos.

—Las que sean necesarias.

Una sonrisa fría se extendió por sus labios.

En realidad, Neo Seoul era el mejor lugar para criarlos…

Suministro infinito de alimento.

Pero si lo intentaba allí, el Ayuntamiento intervendría y la eliminaría de inmediato.

Por eso se había ido.

Incluso en el desierto, había gente.

Los encontraría…

Y los arrojaría a los nidos.

Con el tiempo, los Gu se multiplicarían por sí solos.

Era solo cuestión de tiempo.

Solo necesitaba sobrevivir hoy.

Romina preguntó de nuevo.

—¿Entonces no piensas dejarme ir?

—Sí lo haré. Solo entrega el recipiente.

Zeon extendió la mano.

Romina la miró, inexpresiva.

—…Has cruzado la línea, Zeon.

—Tú la cruzaste primero.

—Te arrepentirás de esto. Me obligaste a hacerlo.

¡Clanc!

El recipiente de madera se abrió con un crujido…

Pero en lugar de Gu, solo había oscuridad total en su interior.

Zeon lo reconoció al instante.

—¿Un subespacio?

—Sí. Es un subespacio encantado. Mis hijos han estado descansando aquí dentro todo este tiempo… Y ahora están despiertos.

¡WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!

Un ensordecedor zumbido brotó del interior.

Entonces…

Una enjambre monstruoso estalló.

El cielo se oscureció por la inmensa cantidad de ellos.

Romina extendió los brazos.

—Permíteme presentarte a mis hijos. Los Siete Insectos Gu Venenosos. Una obra maestra, creada mediante las artes secretas del Clan de los Cinco Venenos.

Los insectos giraban a su alrededor, moviéndose como una tormenta viviente.

Un huracán negro.

Romina había pasado años seleccionándolos cuidadosamente.

Cada uno de los siete había sobrevivido a brutales combates contra miles de otros…

Solo los más fuertes habían permanecido.

Cada uno se especializaba en un rasgo único: Veneno. Durabilidad. Ferocidad. Letalidad. Sigilo. Lealtad. Vuelo.

Individualmente, eran aterradores…

Pero juntos, formaban una sinergia perfecta.

Los había dejado devorarse unos a otros, una y otra vez…

Hasta que solo quedaron los siete finales.

Y esos siete ahora flotaban a su alrededor, rebosantes de energía mortal.

—¡Jojo! Una técnica perfeccionada durante mil años… ¿No es magnífica mi creación?

—…Es impresionante.

—Entonces debes darte cuenta de que has cometido un terrible error.

Los ojos de Zeon se entrecerraron.

—¿A cuántas personas alimentaste con esos monstruos?

Romina rió entre dientes.

—¿Quién sabe? Al menos mil. Pero dejé de contar. ¿Por qué? ¿Sientes lástima por ellos? Tú mismo has matado a mucha gente. ¿Y ahora te pones sentimental por mil muertes?

Zeon se echó el cabello hacia atrás con una mano y suspiró.

—Tienes razón. He matado a mucha gente. No voy a fingir que todos se lo merecían. Pero la mayoría sí. Y ahora… añadiré uno más a la lista.

Romina estalló en carcajadas.

—Estás loco. De verdad crees que eres una especie de dios, ¿verdad? No puedes matar a mis Gu con simple arena. ¡Esta es la obra de mi vida!

Zeon sonrió con suficiencia.

—Sabes… ya he oído eso antes.

—¿Qué?

—El Clan de los Cinco Venenos. También pensaron que habían creado el Gu perfecto. Pero al final… los exterminé.

Los ojos de Romina se abrieron con horror.

—¿Tú… venciste a los Siete Insectos Gu Venenosos originales…?

—No fue nada especial. Igual que los fracasos que creaste.

—¡No insultes a mi más grandiosa creación!

La mirada de Zeon se oscureció.

—La verdadera tragedia aquí es toda la gente inocente que sacrificaste por estas plagas inútiles. Mil vidas… perdidas, solo para alimentar insectos.

—¡Cállate! ¡MUERE!

Romina soltó un alarido penetrante, y los Gu se lanzaron hacia Zeon al mismo tiempo.

¡WIIIIIIIIING!

Un zumbido ensordecedor llenó el aire mientras la enjambre batía sus alas furiosamente.

Era como un enorme huracán negro que se precipitaba sobre él.

Estos Gu habían estado encerrados en el subespacio durante demasiado tiempo…

Su hambre había alcanzado su punto máximo.

Ahora, eran más feroces que nunca, volando hacia Zeon con la intención de arrancarle la carne hasta los huesos.

¡WHOOSH!

Una tormenta de arena estalló frente a Zeon, bloqueando su avance.

La arena arremolinada se transformó en un colosal vórtice, tragándose a la enjambre entera.

¡GRIIIIIIIIIIIND!

La tormenta giraba violentamente, destrozando a los Gu.

Romina se burló.

—Tonto. Mis hijos son demasiado resistentes para ser despedazados por simple arena.

Zeon sonrió con suficiencia.

—Te lo dije. Ya he oído eso antes. Tu clan dijo lo mismo. Y sin embargo… corrieron la misma suerte.

¡WHIRL!

La tormenta de arena se intensificó…

Su rotación se volvió aún más feroz.

¡CRACK! ¡CRACK!

Dentro de la tormenta, chispas de fricción estallaron, y los Gu comenzaron a explotar.

Los ojos de Romina se abrieron con horror.

—No… ¡Imposible! ¡Sus caparazones son duros como diamantes!

La voz de Zeon fue fría.

—Mi arena puede moler diamantes hasta convertirlos en polvo. Así que dime… ¿qué te hace pensar que tus insectos son diferentes?

¡BOOM! ¡BOOM!

La tormenta de arena arreciaba, devorando a los Gu a una velocidad aterradora.

Casi la mitad de la enjambre ya había sido aniquilada.

Los supervivientes intentaban desesperadamente abrirse paso, forzando su camino hacia Zeon.

Incluso algunos lograron acercarse…

¡CLACK!

Sus enormes mandíbulas se abrieron de golpe, apuntando a la carne de Zeon.

Esas grotescas criaturas, nacidas de los retorcidos deseos de una semielfa…

Si tan solo una de ellas escapara al desierto, se reproduciría sin control, consumiendo innumerables vidas.

Ni una sola podía sobrevivir.

—Sand Gehenna.

En el momento en que Zeon pronunció las palabras…

Un infierno de arena fundida estalló a su alrededor.

El calor abrasador derritió la arena, transformándola en fuego líquido.

¡WHOOOOSH!

Como un voraz infierno, la arena fundida giró hacia adelante, tragándose a los Siete Insectos Gu Venenosos por completo.

Romina chilló.

—¡NO! ¡DETENTE!

Pero sus gritos no pudieron salvarlos.

¡CRACKLE!

El calor abrasador envolvió a la enjambre…

Reduciendo a cada uno de ellos a nada más que cenizas.

—E-Esto no puede ser…

Romina cayó de rodillas, su mente incapaz de procesar lo que acababa de suceder.

La abrumadora desesperación la aplastó.

—No… pasé años criándolos…

Sus labios temblaron.

Nunca había pertenecido…

Ni a los humanos, ni a los elfos.

Había sido una marginada.

Los Gu habían sido su respuesta.

Con ellos, habría podido gobernar libremente, liderando una nueva raza propia…

Pero ahora, sus alas habían sido arrancadas.

Por culpa de él.

¡Ese maldito Mago de Arena!

Su desesperación se torció en ira.

—¡MUERE!

Romina se abalanzó sobre Zeon, con los ojos inyectados en sangre, su estoque cortando el aire.

Sus movimientos eran tan frenéticos, tan desesperados…

Que parecía una pesadilla hecha realidad.

Pero Zeon…

Su expresión permaneció indiferente.

—Te enviaré a reunirte con tus preciosos hijos.

¡WHOOOOSH!

El Sand Gehenna surgió una vez más…

Y se tragó a Romina por completo.

El calor abrasador encendió su cuerpo al instante.

—¡AAAAAAAHHHHH!

Sus gritos agonizantes resonaron en el desierto.

Se debatió salvajemente, su cuerpo consumido por las llamas…

Como una marioneta bailando en una tormenta de fuego.

Y sin embargo…

Esa danza no duró mucho.

¡SIZZLE!

Momentos después, su cuerpo desapareció en la arena fundida.

Zeon soltó un suspiro silencioso.

—…Haa.

Un sabor amargo quedó en su boca.

El mundo era vasto…

Y estaba lleno de demasiadas personas que habían perdido la cordura.

Y al final…

La mayoría de los que morían por su mano habían sido como ella.

[Corrector – Dios Demonio]

Comunidad

Comparte tus pensamientos, reacciona al último capítulo o responde a otros lectores.

Los comentarios reflexivos hacen que esta página sea más útil para todos.

Mantén tus aportes útiles y céntrate en el tema.

La traduccion es del ingles al espanol, son varios lo que revisan los capitulos asi que puede que algunos nombres se cambien, para notificar sobre esto hacerlo en el discord:https://discord.com/invite/G5dyVECCym

Dejanos tu opinion

No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!