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Arenomante del Desierto Abrasador - Capítulo 312

Traducido por: Tres Daos para la web Catharis y Biblio Panda.

Capítulo 312

[Peptobismol]

[Corrector – Dios Demonio]

Capítulo 312

Zeon estaba sentado en una silla, con la mirada fija en la mujer sentada frente a él.

Tenía la piel blanca como la nieve, con cabello y cejas de un rubio platino, lo que la hacía parecer casi un hada etérea.

Para un extraño, aparentaría tener entre treinta y cuarenta años. Pero en realidad, era Serian Oliana, la gobernante del distrito norte.

Serian observó a Zeon con una mirada profunda y pensativa.

Tenía más de trescientos años.

Si bien esa edad la convertiría en una antepasada entre los humanos, en la sociedad élfica, ella estaba apenas en su plenitud.

A una edad temprana, había elegido una vida de dificultades para proteger a los elfos que quedaron en el mundo humano. Debido a eso, había madurado mucho más que sus pares y desarrollado un excepcional sentido del juicio.

Para ella, Zeon no era más que un enigma fascinante.

Trescientos años de experiencia no eran poca cosa.

Su mirada profunda cargaba un peso que podía abrumar fácilmente a los demás.

La mayoría de las personas, al encontrarse con sus ojos, sentían una sensación natural de asombro, sin importar su edad o si eran Despertados o comunes.

Pero el hombre frente a ella era diferente.

No mostraba señales de intimidación, ni siquiera el más mínimo indicio de miedo.

Incluso si ella no fuera una elfa, incluso si fuera solo una mujer común, dudaba que él la mirara de manera diferente.

Zeon fue el primero en romper el silencio.

—Ha pasado un tiempo, Lady Serian.

—Es desafortunado que no nos veamos más a menudo, Lord Zeon.

—Eso es algo bueno, ¿no?

—¿Eso crees?

—Que humanos y elfos se reúnan con demasiada frecuencia… Por lo general, nada bueno puede surgir de eso.

—Por lo general, sí.

Serian esbozó una sonrisa amarga.

Las palabras de Zeon capturaban la esencia de las relaciones entre humanos y elfos en una sola frase.

Incluso después de cien años de convivencia, un muro vasto e insuperable permanecía entre las dos razas.

Los elfos nunca podrían comprender completamente las vidas cortas e intensas de los humanos, y los humanos resentían a los elfos por el estado del mundo.

Los elfos que quedaban en Neo Seúl no eran directamente responsables de la devastación de la Tierra, pero su raza cargaba con el peso de ese pecado original.

Serian entendía esto demasiado bien, por lo que había hecho todo lo posible para evitar conflictos con los humanos. Pero a pesar de sus esfuerzos, elfos y humanos seguían fundamentalmente divididos.

Era una realidad frustrante.

Aun así, creía que algún día, la armonía verdadera entre ambos sería posible.

Ocultando sus pensamientos internos, Serian habló.

—Escuché que has venido por Eli.

—Así es.

—Haah…

Serian suspiró.

Incluso mencionar a Eli le hacía palpitar la cabeza.

—Por su culpa, lunáticos se han infiltrado en Neo Seúl y los suburbios.

—Lo sé.

—Entonces deberías estar tomando medidas, ¿no?

—¿Y qué medidas serían esas?

—Capturar a esos lunáticos y también hacerla responsable a ella.

—No es tan simple.

—¿Qué no es simple?

La voz de Zeon bajó a un tono grave y escalofriante.

Serian sintió que se le erizaba la piel.

Parecía como si la temperatura de la habitación hubiera caído en picada.

Obligándose a mantener una expresión serena, respondió.

—Eli y yo hemos gobernado el distrito norte juntos durante los últimos cien años. Mucha gente aquí confía en ella. Si actuamos descuidadamente, el distrito podría caer en el caos.

—¿Entonces piensas dejarla estar?

—No digo que la ignoremos. Digo que debemos ser cautelosos.

—¿Y cuánto tiempo más piensas esperar? Las pruebas y los testigos ya están en nuestras manos.

—Eso…

Serian dudó.

Su expresión lo decía todo.

‘Está titubeando.’

Zeon entendía su vacilación.

Incluso si Eli ahora se había vuelto contra ella, alguna vez había sido la mano derecha de Serian.

Fue solo gracias a sus esfuerzos combinados que el distrito norte había podido asegurar tanto territorio para las razas no humanas en Neo Seúl.

Si no fuera por la cooperación de Eli, Serian, obstinada como era, nunca habría podido hacer crecer el distrito norte hasta este punto.

Incluso ahora, todavía necesitaba a Eli.

Por eso no podía decidirse.

—Necesito tiempo.

—¿Cuánto?

—Eso es…

—Incluso mientras hablamos, más víctimas están siendo tomadas. Por ahora, usan humanos como alimento, pero cuando se acaben, pasarán a los elfos, hombres bestia y enanos.

—¿Crees que hay más Gu?

—Lo creo.

—¿No es eso un poco exagerado?

Serian contrarrestó su argumento con cautela.

En ese momento, Zeon se puso de pie.

Se había dado cuenta de que continuar esta conversación no llevaría a ninguna parte.

—¿Lord Zeon?

Sobresaltada por su acción repentina, Serian lo llamó. Pero la respuesta de Zeon fue fría.

—De ahora en adelante, actuaré por mi cuenta.

—¿Estás diciendo que harás lo que quieras en el distrito norte?

—Sí.

—No puedo permitirlo. Este es el distrito norte. Si actúas imprudentemente, el orden que tanto nos ha costado mantener se derrumbará.

—Entonces, ¿cuándo actuarás? Eli ya está moviendo sus hilos en las sombras.

—Eso es…

—Cada momento que dudas, más personas mueren.

El agudo reproche de Zeon hizo que Serian se mordiera el labio con tanta fuerza que casi sacó sangre.

En ese momento, Borin, que había permanecido en silencio hasta ahora, finalmente habló.

—Debes decidir, Su Majestad.

—¿Borin?

—Lo vi con mis propios ojos: humanos colgando como trozos de carne, siendo devorados por esa monstruosa criatura llamada Gu. ¿Quién dice que no hay más fábricas criándolos en nuestro distrito?

—Haa…

—Si esas criaturas son liberadas en Neo Seúl, nuestra relación con los humanos llegará a su punto de quiebre. Y si eso sucede, el distrito norte ya no será un refugio seguro para nuestro pueblo.

Serian cerró los ojos.

Zeon y Borin la observaron en silencio.

Para Serian, esto era como cortarse su propia mano derecha.

Aunque la situación era urgente, la habían presionado para que tomara una decisión. Pero le darían este momento final para ordenar sus pensamientos.

‘Si aún se niega a actuar, entonces me moveré solo.’

Zeon sabía que las consecuencias no serían leves.

Si actuaba solo, se arriesgaba a que todos los no humanos del distrito norte se volvieran contra él.

Pero tenía que hacerse.

Los Gu eran como una plaga. Si no se les controlaba, se multiplicarían sin fin, siempre que tuvieran un suministro constante de alimento.

Y Neo Seúl no tenía escasez de presas.

Para el miembro sobreviviente del Clan de los Cinco Venenos, esta ciudad debía parecer nada más que un criadero para sus monstruos.

Por eso se habían aliado con Eli e infiltrado el distrito norte.

—Haa…

Serian finalmente soltó un profundo suspiro y abrió los ojos.

La incertidumbre había desaparecido; su mirada ahora era firme y resuelta.

Habló.

—Borin.

—Sí, Su Majestad.

—Te encomiendo esta misión. Asiste a Lord Zeon para derribar a Eli.

—¿Ordenas su captura?

—Sí.

—Entonces necesitaré más fuerzas.

—Te asignaré dos de los Castigadores.

—¿Los… Castigadores?

Los ojos de Borin se abrieron como platos.

Si Jin Geumho tenía su unidad de ejecución, los Números, entonces Serian tenía a los Castigadores.

Una fuerza secreta compuesta por élites Despertados elfos y hombres bestia, que había permanecido inactiva durante décadas.

Revivirlos ahora significaba que Serian había tomado una decisión verdaderamente trascendental.

Borin inclinó la cabeza.

—Gracias por tu sabia decisión.

—Lo siento, Borin. Te he impuesto una gran carga.

—En absoluto. Estoy preparada para hacer lo que sea necesario por ti y por el distrito norte, Su Majestad.

—Gracias… por creer siempre en mí, a pesar de mis defectos.

Serian tomó suavemente la mano de Borin y la apretó con gesto tranquilizador.

Era un gesto de confianza.

Zeon sonrió con sarcasmo.

—Bien. Entonces, comencemos, ¿no?

—¿Te refieres a ahora mismo?

—Cuanto más tiempo le demos a Eli, mejor preparada estará. Tenemos que actuar antes de que borre todas las pruebas.

—Entendido, Lord Zeon. Si necesitas algo, no dudes en pedírselo a Borin.

—De acuerdo.

Zeon asintió ligeramente y se dio la vuelta para irse.

Serian lo observó en silencio mientras se alejaba.

Su rostro delataba su agitación interna.

Mientras Borin seguía a Zeon, se volvió hacia Serian y habló.

—Todo estará bien. No te preocupes, Su Majestad.

—Preocuparme es mi trabajo, Borin. Solo concéntrate en manejar esto correctamente.

Serian forzó una sonrisa.

* * *

Una vez afuera, Borin se volvió hacia Zeon.

—¿Cuál es el plan ahora?

—Nos separamos.

—¿Cómo?

—Tú maneja a Eli. Yo me encargaré de los Mercenarios Helbrin y del Clan de los Cinco Venenos.

—¿Y cómo piensas encontrarlos? No tienes contactos en el distrito norte.

—Quizás los tenga, quizás no. Tengo mis métodos. Solo déjamelos a mí.

—De acuerdo. Si algo sale mal, contáctame de inmediato.

—Por supuesto.

Zeon asintió y se puso en marcha.

Derribar a Eli era importante, pero el asunto más urgente era eliminar al último superviviente del Clan de los Cinco Venenos.

Cuanto más esperara, más se multiplicarían los Gu.

Y nadie entendía su naturaleza mejor que Zeon.

No conocía el rostro del superviviente.

No sabía su nombre.

No tenía pistas, nada más que una situación desesperada.

Y sin embargo, Zeon no se desanimaba.

Porque tenía una forma de encontrarlos.

Metiendo la mano en su subespacio, Zeon sacó una gema negra.

Era un regalo de Urtian, el nuevo maestro de la Fortaleza de Hierro.

En aquel entonces, cuando Urtian era un carroñero, él y su tripulación usaban estas gemas negras como medio de comunicación.

‘Si la infundo con mana, debería revelar los nidos de los carroñeros.’

Zeon sabía que los carroñeros tenían escondites secretos repartidos por todo Neo Seúl y los suburbios.

Si Hassim y sus hombres habían escapado por las alcantarillas, el único lugar lógico para que buscaran refugio era en uno de esos nidos ocultos.

¡Tsssssss!

En cuanto Zeon canalizó mana en la gema, esta se volvió de un profundo color azul brillante.

Llevándola a su ojo, la miró a través como si fuera una lente.

‘Si esto funciona, debería poder ver sus marcas.’

Zeon deambuló por el distrito norte, escaneando cada callejón y rincón a través de la gema.

A través de su lente, el mundo aparecía completamente azul, como si mirara a través de gafas teñidas.

Caminó durante un tiempo, inspeccionando cuidadosamente su entorno.

Entonces, en la entrada de un callejón oscuro, se detuvo.

—Lo encontré.

Al final del callejón, en la puerta de un viejo edificio, había una imagen tenue: un símbolo que parecía un nido de pájaro.

Al bajar la gema, Zeon ya no podía verlo.

La marca solo era visible a través de la gema imbuida con mana.

Definitivamente era un escondite de carroñeros.

¡PUM!

Zeon abrió la puerta de una patada y entró.

Sobresaltadas, varias figuras se levantaron de golpe.

Carroñeros que habían estado descansando dentro.

—¿Qué demonios?

—¿Quién carajo eres tú?

Sus ojos se volvieron afilados, llenos de hostilidad mientras miraban al intruso.

Zeon echó un vistazo al interior del escondite y murmuró.

—Parece que este es un buen lugar para empezar.

[Peptobismol]

[Corrector – Dios Demonio]

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La traduccion es del ingles al espanol, son varios lo que revisan los capitulos asi que puede que algunos nombres se cambien, para notificar sobre esto hacerlo en el discord:https://discord.com/invite/G5dyVECCym

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