Caí dentro de un videojuego olvidado, aquel que todos criticaban por sus errores de lógica y sus villanos mal equilibrados. Me tocó el papel de la protagonista con el destino más trágico de la historia... o eso creía. El sistema cometió un error a mi favor: me otorgó el nivel máximo, equipo de clase S y un inventario inagotable. Ahora, he decidido ignorar el guion. Pienso usar mi carisma, mis recursos y mi absoluta falta de paciencia para revolucionar la Academia Imperial y traer al jefe final hacia mi bando bajo mis propias reglas.