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Arenomante del Desierto Abrasador - Capítulo 363

Traducido por: Tres Daos para la web Catharis y Biblio Panda.

Chapter 363

Chapter 363

Los elfos oscuros despertaron un día completo después de que sus marcas hubieran sido eliminadas.

—¡Ah!

—Ah… ¿Seguimos vivos?

Liderados por la elfa oscura, los demás abrieron los ojos uno por uno.

Al principio miraron a su alrededor aturdidos, luego, como si se dieran cuenta de algo, se tocaron instintivamente el cuello.

—La marca… ¿ha desaparecido?

—¡Esto no puede ser!

—¿Cómo…?

Los elfos oscuros no pudieron ocultar su asombro al ver que la marca había sido borrada por completo sin dejar una sola cicatriz.

La primera en comprender la situación fue la elfa oscura.

Miró a Zeon y preguntó:

—¿Fuiste tú quien eliminó la marca?

—No fui yo. Lo hizo Brielle. Si quieres agradecer a alguien, debería ser a ella.

Ante la respuesta de Zeon, la elfa oscura se volvió hacia Brielle.

La miró fijamente por un momento, luego su expresión se tornó de incredulidad.

—No me digas… ¿Eres una Alta Elfa?

—Impresionante que te hayas dado cuenta. Sí, lo soy.

—¿Cuál es tu nombre, hija del linaje noble?

—Mi nombre es Brielle. ¿Y el tuyo?

—Soy Floa, como puedes ver, del clan oscuro.

—Bien, Floa. Guardiana del clan oscuro. ¿Cómo terminaste aliándote con los orcos?

—No nos aliamos. Fuimos chantajeados, usados contra nuestra voluntad.

—¿Tenían algo contra ustedes?

—Los niños de nuestro clan están en sus manos.

—¿Cómo sucedió eso?

—Mientras nuestros guerreros estaban cazando, los orcos atacaron y tomaron el control.

Floa cerró los ojos con vergüenza.

Para una elfa oscura, que su base fuera invadida y explotada por orcos era una humillación que no podía lavarse.

Floa era la líder de los guerreros entre los elfos oscuros.

El hecho de haber fallado en proteger a su pueblo como comandante la atormentaba.

Brielle preguntó de nuevo:

—¿No quedaban defensores para custodiarla aldea?

—Los había.

—¿Y aun así fueron abrumados por los orcos?

—Hubo… un traidor. Les abrió las puertas.

—Es una locura. ¿Un elfo traicionando a los suyos?

Los ojos de Brielle temblaron.

Era una verdad difícil de aceptar.

Entre los elfos contaminados por el mundo humano, la traición era común.

En Neo Seúl, esos casos eran frecuentes. Eli, el segundo al mando del distrito norte, era un claro ejemplo.

Pero en las comunidades élficas cerradas, la traición era extremadamente rara.

Para los elfos puros, los aldeanos eran más que parientes de sangre.

Traicionar esos lazos solo había sucedido unas pocas veces en toda la historia élfica.

—¿Quién te traicionó?

—Fue el Anciano Karode, uno del consejo de la aldea.

—¿Por qué?

—Perdió a su hija hace un año. Nos culpó por su muerte.

—¿Y por eso vendió a su pueblo a los orcos?

—Dijo que debíamos sufrir el mismo dolor que él.

—El mundo se está pudriendo, hasta los elfos se están volviendo locos.

Brielle negó con la cabeza.

Entonces Floa se arrodilló ante ella sobre una rodilla.

—Floa del clan oscuro humildemente solicita ayuda de Brielle del linaje noble. Te pido que extiendas tu mano e ilumines la oscuridad con la gracia de tu especie.

Colocó su mano derecha sobre su corazón y levantó la palma izquierda para que Brielle la viera.

Era la muestra de respeto más alta que una elfa oscura podía ofrecer.

Que una elfa oscura aún parte de una tribu funcional hiciera tal gesto hacia otra raza era prácticamente inaudito.

Era una súplica nacida de la desesperación.

La aldea, ahora bajo control orco, se había convertido en una ruina.

Incontables elfos oscuros estaban siendo pisoteados bajo los pies orcos y clamaban angustiados.

Hasta ahora, no había forma de contraatacar, debido a las marcas que Chuangka les había puesto.

No solo los guerreros, sino todos los elfos oscuros de la aldea las llevaban.

No tenían más remedio que soportarlo.

Pero ahora que Brielle había demostrado que podía eliminar las marcas, no había razón para seguir sufriendo.

Brielle se mordió suavemente el labio y miró a Floa.

Podía sentir la desesperación en su súplica.

Como Alta Elfa, Brielle era del linaje élfico más noble.

Con esa nobleza venía una gran responsabilidad.

Entre ellas, el deber de responder cuando otros elfos pedían ayuda.

Brielle quería responder a la petición de Floa.

Pero dudó, por su identidad.

—He perdido el derecho a llamarme Alta Elfa… ¿Cómo podría ayudarlos así?

Desde el momento en que dejó su aldea y fue capturada por humanos, Brielle había perdido su estatus de Alta Elfa.

Aunque su esencia no había cambiado, ningún elfo aceptaría a alguien que hubiera sido contaminado por manos humanas.

Por eso Brielle no podía decir fácilmente que sí a la súplica de Floa.

Su mirada se dirigió a Zeon.

Siempre que enfrentaba una decisión importante, lo miraba a él.

Él siempre la había guiado hacia el camino correcto.

Como si leyera sus pensamientos, Zeon asintió.

Eso le dio a Brielle el valor que necesitaba.

Miró a Floa a los ojos y declaró:

—Yo, Brielle del linaje de las Altas Elfas, acepto la súplica de Floa del clan oscuro. Tu enemigo será el mío, y juntos enfrentaremos la tormenta.

Era el juramento de una Alta Elfa.

Tal juramento nunca podría ser revocado ni retirado.

Debía cumplirse.

Ya que Floa había preguntado con sinceridad, Brielle respondió de igual manera.

Floa se puso de pie y dijo:

—Gracias… por conceder una petición egoísta.

—¿Sabes dónde están retenidos los niños?

—Lo sé. Lo he sabido desde hace un tiempo. Simplemente no podíamos actuar por culpa de las marcas.

Floa se tocó el cuello.

Todavía sentía como si la marca estuviera allí, aunque su piel estaba suave y sin marcas.

Había pasado tanto tiempo desde que su cuello se sintió tan libre.

En ese momento, Zeon le preguntó a Floa:

—¿Por qué los orcos buscaban los huevos de Hormiga Acorazada?

—Dijeron que era para una poción.

—¿Una poción?

—No sé de qué tipo. Ese orco repugnante nunca compartió esos detalles.

Floa pareció apenada.

Había pedido ayuda, pero no podía ofrecer información útil.

Zeon sonrió.

—No necesitas disculparte. Se lo preguntaremos directamente a Chuangka.

—Gracias.

—Como dije, las gracias deberían ser para Brielle. Todo lo que ha sucedido es por su decisión.

—Entendido.

Floa asintió.

Entonces Zeon desmoronó la arena que había bloqueado la entrada de la caverna.

—Después de estar aquí tanto tiempo, necesito un poco de aire. Salgamos.

—Vaya, nunca pensé que estaría tan feliz de volver a ver el sol.

Levin fue el primero en salir, estirándose mientras emergía.

Zeon, Brielle y los elfos oscuros lo siguieron.

Floa se volvió hacia Zeon y dijo:

—Los guiaré hasta nuestra aldea.

—Por favor, hazlo.

—Está bien.

Floa asintió, luego miró a sus compañeros elfos oscuros.

Ahora libres de sus marcas, sus rostros estaban llenos de determinación.

Floa y su grupo iban al frente, seguidos por Zeon, Brielle y Levin.

Zeon le habló a Brielle.

—Observa cómo se mueven.

—¿Por qué?

—Se han adaptado al desierto. Podrías aprender algo como compañera elfa.

—Entendido.

Brielle respondió con determinación.

Entonces intervino Levin:

—¿Y yo qué?

—No vas a sacar mucho provecho.

—¿Por qué no?

—Como dije, es una técnica de movimiento que solo los elfos pueden dominar.

—Oh… qué pérdida.

—Si las cosas se ponen difíciles, puedes volverte fantasma y volar. No seas ambicioso.

—¡Je, je! Es broma. En realidad estoy de acuerdo contigo.

Levin se rio.

Lo que más necesitaba en ese momento no eran las técnicas de otra raza, sino perfeccionar sus propias habilidades.

Aun así, no podía evitar sentir curiosidad.

Zeon no lo habría dicho si no valiera la pena mencionarlo.

Levin miró fijamente las espaldas de los elfos oscuros.

Su ritmo se aceleró gradualmente.

Inclinándose ligeramente hacia adelante, se impulsaban contra el viento con pasos pequeños y rápidos.

A simple vista, no parecían rápidos.

Pero en realidad, se movían a una velocidad increíble.

Era difícil seguirles el paso caminando normalmente.

Y sin embargo, su respiración nunca flaqueaba.

Caminar por arena que se hunde hasta los tobillos consume una gran cantidad de resistencia.

Incluso Despiertos de alto nivel a menudo colapsaban después de solo una o dos horas de movimiento.

Pero los elfos oscuros no mostraban cambios en su expresión mientras corrían por el desierto.

Sus rostros permanecían tranquilos, como si caminaran sobre terreno firme.

Después de observarlos un rato, Brielle descubrió la razón.

—Todos están concentrando maná en las plantas de los pies.

Los elfos también usan maná, igual que los Despiertos humanos.

Pero su método es más refinado y eficiente, gracias a generaciones manejando maná puro.

Los elfos oscuros adaptados al desierto habían desarrollado una técnica única para el movimiento.

Se llamaba Caminar con el Viento, y solo se transmitía entre los elfos oscuros que vivían en tribus del desierto.

Aquellos de clanes destruidos no tenían forma de aprenderla.

Por eso era la primera vez que Brielle la veía.

Inclinándose ligeramente hacia adelante para reducir la resistencia del viento, acortando la longitud de la zancada y aumentando la frecuencia de los pasos, evitaban hundirse en la arena.

Al mismo tiempo, creaban un cojín de maná en las plantas de los pies.

El cojín de maná les permitía moverse rápidamente sobre la arena.

Los niños nacidos en la aldea siempre aprendían esta habilidad.

El concepto era lo suficientemente simple una vez entendido, pero no todos podían aprenderla.

Primero, había que ser ligero.

Segundo, había que poder controlar el maná de manera eficiente.

Tercero, se necesitaba la resistencia de un guerrero.

Sin cumplir estos tres criterios, era imposible dominar el Caminar con el Viento.

Zeon también lo sabía.

Pero no lo había aprendido, porque tenía Paso de Arena, la habilidad suprema de un mago de la arena.

No había necesidad de aprender una técnica que no se adaptaba a él.

Pero Brielle era diferente.

Todavía no tenía una habilidad de movimiento adecuada.

Por eso se esforzaba cada vez que viajaban por el desierto.

Podía montar a Gaia si era necesario, pero a veces eso no era una opción.

Para Brielle, el Caminar con el Viento era esencial.

Por suerte, comprendió la idea central de inmediato.

—¿Así se hace?

Imitó a los elfos oscuros: inclinándose hacia adelante, acortando la zancada y acelerando los pasos.

Esa parte podía manejarla.

El problema era el cojín de maná.

Podía enviar maná a sus pies, pero no mantenerlo condensado.

Incluso cuando lograba formar un cojín, desaparecía después de unos pasos.

Perdía el equilibrio y caía en la arena repetidamente.

—¡Puf! Ugh, qué asco.

—Toma mi mano.

Floa le ofreció la mano mientras Brielle escupía arena.

Brielle le lanzó una mirada curiosa, y Floa dijo:

—Nunca podrás dominar el Caminar con el Viento así. Necesitas ayuda.

—Está bien.

Brielle tomó su mano sin dudar.

Floa la jaló y dijo:

—Te ayudaré. Recuerda esta sensación.

El maná de Floa fluyó hacia Brielle a través de sus manos unidas.

Viajó por sus piernas, llegando a las plantas de sus pies.

En lugar de liberarse, el maná dio varias vueltas debajo de sus tobillos.

Ahí ocurrió la transformación.

El maná normalmente dispersivo se espesó como un pastel de arroz pegajoso.

En ese momento, Brielle tuvo una comprensión profunda.

—Así que esta es la verdadera esencia del Caminar con el Viento.

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La traduccion es del ingles al espanol, son varios lo que revisan los capitulos asi que puede que algunos nombres se cambien, para notificar sobre esto hacerlo en el discord:https://discord.com/invite/G5dyVECCym

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